El puente de los cerezos
Bei-Fang es enviada por su padre, en contra de su voluntad, a la aldea familiar. Allí y de la mano de su abuela, la anciana Lin-Lin, la muchacha conocerá el lenguaje nüshu, un lenguaje de signos inventado por las mujeres para poder comunicarse.
Conocerá a un padre diferente. Completará la visión del mundo que le rodea. Sabrá que los revolucionarios cometieron tropelías. Crecerá en unos meses tanto como para dudar de sus anteriores posturas, poco maduras. La seguridad del amor por su novio se tornará en duda razonable.
Historia acontecida en China, basada en el hallazgo de manuscritos en escritura nüshu.
Por eso nos permite acercarnos a esa cultura, la de la provincia de Yu-Nan, en China, donde las mujeres vivían en sus hogares aisladas y obligadas a seguir al marido, desconocido hasta el día de la boda y separadas de sus anteriores familiares y amigas.
La narración mantiene la emoción del principio al fin, deleitándonos con las descripciones, sencillas pero deliciosas.
Láminas preciosas transmiten muy bien el ambiente de esa cultura tan lejana. Tonos pastel, papel satinado.
Autora: Blanca Álvarez. (Anaya)

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